A veces me sucede, que cuando creo que sé algo, cuando parece que todo encaja, y es perfecto. De pronto, un sueño raro, una intuición, una reacción corporal no controlada y ¡ZAS! Vuelvo a sentir que no sé nada, que me he vuelto a confundir, que por mucho que quiera ampliar la mirada, estoy tan a gusto con el control y con mi punto de vista, que la vida me quita de un plumazo el suelo que tenía bajo los pies, para poder sentir que hay más caminos, más miradas, que son infinitos y que incluso son mejores de lo que yo podría imaginar.
De está forma siento que la vida acontece y nos sucede. Es cierto, hay vértigo, miedo, angustia,…. aunque, si me escucho sé , que no hay una sensación comparable a como cuando tengo frente a mi este vacío, con todas las posibilidades esperando y el corazón latiendo, sintiéndome viva.
Digo adiós a una etapa, a una vida que había planificado con amor, y confío en que la vida me sabrá sostener y cuidar, pues desde que nací así lo hace, me ha traído hasta aquí y la verdad, lo hace maravillosamente bien.
Momentos de dolor sí, aunque tienen un límite y después, cuando ha pasado el desgarro, en la siguiente respiración, puedo percibir la libertad, la ligereza, el sentirme sostenida y conectada por algo mucho mayor que yo.
Me apetece compartir un poema de uno de mis poetas favoritos, lo conocí gracias a Álex Rovira, es Walt Whitman, para mi leer sus poesías son bálsamo para el alma, sus palabras consiguen serenarme, sentirme comprendida, acompañada, en días como hoy los necesito.

«No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
«Emito mis alaridos por los techos de este mundo»,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros «poetas muertos»,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «poetas vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.»

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