Uno de los descubrimientos del confinamiento ha sido la comida macrobiótica. Había oído hablar de ella, es cierto, pero era virgen totalmente en cuanto a comerla o cocinarla. Todo empezó por un curso que me «llegó» sobre depurar el hígado, de Rosa Tutores, si no la conoces, te recomiendo mirar algún video suyo por youtube o visitar su web, contagia la pasión y el mimo que le pone a cada receta.

Pues así, de casualidad, como tantas cosas que suceden y nos hacen crecer, de pronto algo dentro de mí me dice «estoy hay que probarlo y a ver qué pasa». Y pasó, durante un mes mi cuerpo ha tenido más energía, no hay hinchazón de estómago y curiosamente también mi mente se ha relajado y las emociones son más claras.

En principio mi idea era hacer la dieta un mes, así que cuando pasó el mes volví a la carne, pasta, huevos, pan, azúcares……la comida de antes, y claro a los tres días sentía que mi estómago estaba muy enfadado conmigo y como revancha no paraba de doler e hincharse, mi energía ya no era la misma y mi mente volvía a hacer de las suyas. Entonces comprendí que ya no podía abandonar la dieta, cuando fui a s,arborçar ecotenda, a comprar el seitán y la pasta de trigo sarraceno. Eva y Mar mis «herboristeras» favoritas me dijeron «una vez comienzas, ya no hay vuelta atrás». Y algo dentro de mi asistió.

Esa frase, la he escuchado y sentido varias ocasiones en mi vida, esas acciones que no sé muy bien por qué debo hacer, algo dentro de mi me impulsa. De pronto recordé aquel retiro de silencio en Altea, que marcó rumbo en mi vida, cuando un compañero me dijo, «una vez empiezas, ya no hay vuelta atrás» en aquel momento fue el mundo del crecimiento interior, la meditación, la aventura de observarme y empezar a conocerme, también mi inicio empezó con ese pensamiento curioso «voy a ver qué pasa» y parece que es cierto, ya no puedo dejarlo, pues a mi cuerpo, mente y ser les hace bien, y de un tiempo a esta parte he decidido apostar por lo que me hace bien y alejarme de aquello que me daña.

Me ha dado por pensar que quizás el venir aquí, a la vida, también surgió con un «a ver qué pasa» y una vez estamos, ya no hay vuelta atrás. Hay determinadas acciones, y benditas acciones que se nos presentan con toda su ingenuidad y detrás se nos abre un nuevo mundo, un camino que nos hace ver y sentir distinto, y una vez lo ves, lo sientes ya no puedes volver a viejos patrones. A partir de ahí, no hay vuelta atrás, así que voy a seguir con mis inocentes » a ver qué pasa» y dejaré que la vida me siga sorprendiendo.

Gracias por acompañarme en esta aventura, si quieres compartir tu reflexión o expesar alguna opinión, aquí eres bienvenid@. Salud y buena vida 🌻

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