SEMILLAS

*Fecha próxima, Septiembre 2020. Pronto os informaremos.

¿Y ENTONCES QUÉ ES ESTO DE LAS SEMILLAS?


“Confieso que las Semillas surgen por ser la peor alumna que conozco. Coordino actividades para fomentar la lectura y la escritura desde el año 2009. He asistido a cursos, he abandonado cursos, he leído manuales técnicos que no me aportaban lo que buscaba y así… hasta inventar todo lo que yo echaba de menos.

Otras formas de expresión como el dibujo, la música, el baile… se asocian con el disfrute, incluso con el juego. Sin embargo, imaginamos escritores solitarios a veces “locos”, encerrados con su cuaderno. En la escuela tenemos asignaturas relacionadas con la narrativa, con la redacción, con la gramática y esto convierte la escritura en algo atado a unas normas.

Con la escritura todo sucede a la inversa que en otros procesos creativos. El niño juega con sus pinturas de colores, lleva el ritmo con sus pies e incluso con su cara cuando escucha su canción favorita y éste es el comienzo. Puede detenerse en lo que le gusta sin necesidad de análisis, de pensamientos.

Llegamos a la escuela y aprendemos a escribir sin que antes hayamos tenido el deseo de garabatear letras. Nos educan para corregir lo escrito, alimentan a nuestro yo crítico y éste engorda tanto que vence al yo creador en casi todos los combates.

Primero la técnica, sin experimentar, poniéndole una mordaza a nuestra voz para acomodar nuestras palabras en un molde como aquellos dibujos que coloreábamos sin la posibilidad de salirnos de una línea.

Luego nos damos cuenta de nuestra pasión por los libros, por los cuadernos, pero ya es tarde porque nuestro yo crítico siguió creciendo y su mal humor también se intensificó.

Queremos derribar barreras, inventar historias sin juzgarlas y unir las palabras a nuestra manera sin que ninguna otra persona pueda contar lo contado como nosotros.

Todo está escrito y es difícil innovar, por ello lo importante no es lo que contemos sino cómo lo contemos.

Eso es lo que trabajaremos en este encuentro. Sin manuales que nos incordien, sin mordaza. Al finalizar cada participante habrá elegido su camino y todos reconoceremos su voz propia”

Semillas ya disfrutadas:

SEMILLA 1 – LA VOZ
Septiembre 2020


Ubicación secreta
Grupo de 12 alumnos
110 €
Sábado y Domingo de 10 a 15 con una pausa.

Contar a nuestra manera.
Si alguien puede contar nuestra historia exactamente como nosotros, no nos sirve. En este encuentro detectaremos lo que hace que nuestra voz sea diferente a la del resto.


CREATIVIDAD – Para qué – Las palabras – Cómo somos – Desbloqueo/ ”Bipolaridad”

LOS SENTIDOS – Cómo sentimos y cómo lo plasmamos en el cuaderno.

Descripciones. Sensaciones. Ambientación. Pistas para el lector.

MICROHISTORIAS – Imágenes/ Música – Precisión – Condensación – Efecto/Cicatriz

VOZ NARRATIVA – Quién cuenta la historia – Por qué la sabe – Perspectiva/Enfoque

PERSONAJES – Descripción – Diálogo – Lo que dice él/ Lo que los demás dicen de él – Pensamientos


EL PROYECTO – SEMILLAS: escritura

Durante mucho tiempo fueron talleres pero siempre me sonó a “averiado”. Luego fueron cursos y la gente esperaba un temario rígido, establecido de antemano, concreto. La gente que acude a un curso espera lecciones, doctrina, teoría.
Así que los llamé “laboratorios” porque la base era la experimentación. Pronto la palabra laboratorio llenó las redes, la nube, los eventos… Aparecieron laboratorios de cocina, de fotografía, de costura, laboratorios de poliamor, de no sé qué, de no sé cuántos… y la palabra se hizo tan cotidiana que perdió sus matices bellos.
Entonces me detuve. Frené hasta que encontrase el término. Durante meses hice listas, tormentas de ideas, lluvias de letras.

Un día el mago me preguntó:
– ¿Qué crees que aportas tú a esas personas que acuden a tu encuentro? ¿Qué cambia en sus vidas tras conocerte? Pregúntales.

Me pregunté a mí misma.
Entonces hice un viaje a Albacete para ofrecer uno de mis laboratorios, y me encontré con ex-alumnos, con amigos con proyectos. Me pidieron opiniones, respuestas, me mostraron sus dudas, sus manos, y me di cuenta de que la creatividad que juntos desbloqueamos hacía ya tiempo, había empezado a germinar y no solo en el cuaderno.

Luego vino otro viaje, corto, cotidiano, en autobús a Illescas. Con los auriculares repletos de buena música y una ventana capaz de hacer danzar el paisaje, apareció la palabra: SEMILLA.

¿Y cuáles son esas obsesiones que me invitan al cuaderno? Porque la obsesión es positiva, porque si no me obsesionase no habría creación, porque la obsesión es caminar la mirada por un lugar y de repente no poder desprenderla de un punto concreto.

En septiembre empezará todo y no empieza en Madrid, no. La primera semilla se plantará en una isla.
¿Queréis saber más?

Cris Serrano

Intento eliminar de mi vocabulario los adjetivos “bien” y “mal”, liberarme de niveles, de puntuaciones, borrar los escalones necesarios para llegar arriba y usar solo el vuelo confiado y ante el tropiezo, la broma.
Intento… decía.

Esas mujeres locas, que vuelan, que galopan, esas cinco mujeres de las que tanto os hablo vivieron conmigo más de un año y medio. Me empeñé en que tenían que ser nueve, entendí que podían quedarse en siete pero la Sra. Plath se volvió insoportable y no conseguimos convivir hasta el final de cada una de sus páginas. Me detuve en el NO, y en lugar de adaptarme a otro ritmo, al de la calma, frené en seco.

Un día apareció un lugar y me di cuenta de lo ridículas que eran mis excusas y ese constante “no es suficiente”, “no sé lo bastante”, “no he leído TODO”.
Entonces fueron cinco, las cinco mujeres que me habían apasionado y de las que tanto me queda por saber. Me gustó desconocerlas y dejar una ventana entreabierta para que quien asista a los encuentros se asome a su antojo.

Luego llegaron las SEMILLAS, encontré la palabra y empezaron las listas, tenían que ser siete, terminar con un árbol como yo, las dichosas nueve mujeres que son árbol. Regresaron los números como juego y como miedo. Apareció uno de esos miércoles en los que quiero ser la que no hace nada, la que ni siquiera espera porque le encantaría vivir en un sillón orejero.

¿Qué fue de aquella niña que confundía el amor con ser la favorita?

Entonces apareció Paloma y me mostró un jardín y pensé que quizá, y pensé otra vez que quizá… e inventé un poco de tiempo para al menos ofrecer la primera semilla y pude soñar que se cumplía el sueño porque la que puede con todo a veces necesita una mano donde apoyarse o que al menos empuje.

Esta noche estoy contenta por muchas cosas y también porque mañana será un comienzo, un viaje, un cielo nuevo con su isla y allí estará Paloma Sanz Borja que sin darse cuenta escribió en mi calendario de pared AHORA; suerte que soy de esas personas que no saben caminar hacia atrás.

A veces es necesario un cambio de escenario.
Sí, todos conocemos la teoría de cambiar de gafas, mirar de otra manera, pensar lo que se ve como nunca antes se había pensado pero… resulta complicado alterar el paisaje cuando conoces a tu ventana desde hace años.
Tu ventana puede jugar y conseguir que en agosto llueva un poco y el edificio de enfrente se oscurezca a la hora de la siesta como nunca antes lo había hecho. Es posible que la noche haya sido larga y bella y los ojos no quieran amanecer entrecerrándose un poco para empequeñecer la rutina o al menos difuminarla.

Una vez acudió a casa una estupenda cantante de México porque todas sus canciones contaban la misma historia aunque cambiase de palabras. Yo pensé que era una locura preciosa que se viniese a casa, desde tan lejos, para desbloquear su creatividad. Escribíamos en la terraza, en el suelo, tomando una cerveza, escribíamos futuras canciones que soñaban con su guitarra. La experiencia fue preciosa y creo que no habríamos conseguido tanto si se hubiese quedado en su cuarto, en su casa, en su país.

A veces esperamos que la actividad que más nos apetece nos la coloquen en el portal de casa y que coincida con ese hueco raro que quizá aparezca a deshora en una agenda llena.

Quizá lo más parecido a un verano idílico sea el juego, septiembre, una isla, un cuaderno y no saber muy bien a qué acudimos; acudir porque algo nos tienta y tenemos que elegir entre la locura de la incertidumbre o el camino ya trazado de la técnica.

SEMILLA 2 – LA MÚSICA; el sonido + el silencio
Septiebre 2020

Ubicación secreta
Grupo de 12 alumnos
110 €
Sábado y Domingo de 10 a 15 con una pausa.

“Escuchar nuestro texto; ¿cómo suenan nuestros cuentos?”

Esta semilla la dedicaremos a la segunda parte del proceso creativo: Re-escritura.
Tenemos una historia en nuestra mente, en el papel, en el ordenador. ¿Y ahora qué? ¿Cuándo está terminada? ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de añadir, quitar, moldear nuestras palabras?
Si algo he aprendido en estos diez años coordinando encuentros de escritura es a escuchar, escuchar mis textos, mi voz cuando leo, escuchar a los escritores que acuden a la cita.
Antes de compartir tus textos en redes, antes de enviarlos a un certamen, antes de maquetarlos para convertirlos en libro, escúchalos, detente en el sonido de tu historia”
Cristina Serrano


EL RITMO- Escuchar nuestro texto. Lecturas en voz alta. La cadencia. El ritmo fónico. La extensión de nuestras frases. Adaptar nuestra historia al tamaño del cuaderno. Escribir de oído.

EL EQUILIBRIO – Las partes del texto – La información que entrego al lector- Acción y Descripción.

LA UNIDAD – Un relato se compone de fragmentos que se enlazan. La unión- La repetición. El hilo con el que cosemos las palabras.

LO CREIBLE NO TIENE QUE SER VERDADERO- Mentir bien.

LOS SECRETOS – Escribimos para un lector inteligente. Nos dirigimos a un lector que se ponga a trabajar, que intuya, que no nos pida que le contemos todo. El secreto como tema literario.

LA TENSIÓN NARRATIVA – Mantener la curiosidad del lector. Proponer preguntas. Guardarse un as bajo la manga.

¡Todo preparado!

Para asistir a este encuentro con la escritura, con vosotros mismos, solo necesitáis un cuaderno cómodo.

¿y cómo es ese cuaderno? Es importantísimo que no le tengáis respeto. Algunos llegan el primer día con un cuaderno de cuero donde bordaron su nombre con hilo de oro y no se atreven a tachar una palabra, y les tiembla ya el pulso al plasmar la primera letra, y no podrían permitirse arrancar una hoja y que queden restos.

A mí me da igual que el cuaderno sea blando, duro, gordo, me da igual que llevéis hojas sueltas, que sea un cuaderno artesano cosido por vuestra abuela durante las tardes de verano.
Lo importante es que no os preocupe el resultado porque es imposible estropear un cuaderno. Hablaremos de nuestro «yo crítico», ay…!

Sí, solo tenéis que llevar eso, un cuaderno cómodo. Del resto me encargo yo.

Para asistir a este encuentro con la escritura, con vosotros mismos, solo necesitáis un cuaderno cómodo.

¿y cómo es ese cuaderno? Es importantísimo que no le tengáis respeto. Algunos llegan el primer día con un cuaderno de cuero donde bordaron su nombre con hilo de oro y no se atreven a tachar una palabra, y les tiembla ya el pulso al plasmar la primera letra, y no podrían permitirse arrancar una hoja y que queden restos.

A mí me da igual que el cuaderno sea blando, duro, gordo, me da igual que llevéis hojas sueltas, que sea un cuaderno artesano cosido por vuestra abuela durante las tardes de verano.
Lo importante es que no os preocupe el resultado porque es imposible estropear un cuaderno. Hablaremos de nuestro «yo crítico», ay…!

Sí, solo tenéis que llevar eso, un cuaderno cómodo. Del resto me encargo yo.

Para asistir a este encuentro con la escritura, con vosotros mismos, solo necesitáis un cuaderno cómodo.

¿y cómo es ese cuaderno? Es importantísimo que no le tengáis respeto. Algunos llegan el primer día con un cuaderno de cuero donde bordaron su nombre con hilo de oro y no se atreven a tachar una palabra, y les tiembla ya el pulso al plasmar la primera letra, y no podrían permitirse arrancar una hoja y que queden restos.

A mí me da igual que el cuaderno sea blando, duro, gordo, me da igual que llevéis hojas sueltas, que sea un cuaderno artesano cosido por vuestra abuela durante las tardes de verano.
Lo importante es que no os preocupe el resultado porque es imposible estropear un cuaderno. Hablaremos de nuestro «yo crítico», ay…!

Sí, solo tenéis que llevar eso, un cuaderno cómodo. Del resto me encargo yo.


He dedicado el fin de semana a ordenar ideas, textos, videos…
La semilla 2 comenzará con el ritmo, el sonido del texto, de las palabras. Pasaremos después a todo eso que hay que cuidar en nuestro cuaderno y que parece invisible. Hablaremos del hilo que enlaza cada uno de los párrafos, un hilo que nadie ve pero del que debemos ser conscientes. Veremos que no es lo mismo real que creíble… mentiremos hasta que nos crean.
Ah, y no podemos dejar de lado uno de mis temas favoritos: el secreto. Todas las historias esconden uno. ¿Os habéis parado a pensar en todo aquello que los escritores escriben entre líneas? La historia se compone de lo que contamos y de lo que callamos. ¿Cómo sabemos que un personaje está en silencio? ¿Es posible hacer callar al narrador?

Para asistir a este encuentro con la escritura, con vosotros mismos, solo necesitáis un cuaderno cómodo.

¿y cómo es ese cuaderno? Es importantísimo que no le tengáis respeto. Algunos llegan el primer día con un cuaderno de cuero donde bordaron su nombre con hilo de oro y no se atreven a tachar una palabra, y les tiembla ya el pulso al plasmar la primera letra, y no podrían permitirse arrancar una hoja y que queden restos.

A mí me da igual que el cuaderno sea blando, duro, gordo, me da igual que llevéis hojas sueltas, que sea un cuaderno artesano cosido por vuestra abuela durante las tardes de verano.
Lo importante es que no os preocupe el resultado porque es imposible estropear un cuaderno. Hablaremos de nuestro «yo crítico», ay…!

Sí, solo tenéis que llevar eso, un cuaderno cómodo. Del resto me encargo yo.

Sí, disfrutaremos, lo sé.

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